Hay un viejo dicho en la industria del cine y los videojuegos que dicen “Las segundas partes nunca han sido buenas”. Pero en el caso de este juego, desmonta totalmente esa frase. En pocas palabras: Este juego supera con creces a la primera parte en casi todos los aspectos. ¿Por qué lo digo? Ahora lo leeréis en la pequeña disección de este juego que con sólo tocar los órganos ya me he dado cuenta del gran estado en que se conservan.

El principio del juego nos sitúa 3 años después del 1 en un país ficticio localizado en África. En dicho país ha estallado la guerra civil y muchos médicos han sido enviados en ayuda humanitaria. Entre ellos se encuentran Derek Styles y Angela Thompson (los mismos de la primera parte) que han sido enviados por Caduceus USA por la propagación de una clase de epidemia sin identificar de la zona. Tras varios meses, reciben a un nuevo principiante llamado Adel Tulba, un recién graduado médico habitante del país. En la primera hora del juego básicamente las operaciones son las que serían las habituales en un conflicto armado. Sencillamente esta parte me ha encantado porque hace eco a un asunto que apenas se sigue eco: La crudeza de los conflictos armados de África en cuestiones de que usan niños en la guerra, el odio y el genocidio entre tribus del mismo país, minas antipersona sin desactivar… realmente este país ficticio describe de manera perfecta la situación de muchos países de África y lo cataloga como crítica para concienzar a los jugadores de ello. Simplemente magistral.

Una vez pasado el primer capítulo, volvemos a EEUU con el médico anteriormente citado, ya que todos los pacientes que han sido infectados por la GUILT (Trauma Center 1) están teniendo síntomas de nuevas infecciones nunca antes vistas que son catalogados por Caduceus como PGS (Post-GUILT Symthomps, aquí lo traducirán como SPG de Síntomas Post-Guilt). Y como sucede con el Trauma Center 1, estos nuevos síntomas son una verdadera frikada haciendo cosas que a veces te preguntas cómo no se ha muerto el paciente al instante que ríete tú de las enfermedades de la serie House. Pero eso hace el juego mucho más atractivo, además de que esta vez no tenemos que estar operando GUILT tras GUILT sino que entre medio hay algunas operaciones “normales” como extraer balas o curar inflamaciones, pero lo puse entre comillas porque existe el factor OMG que hace entretenido el juego.

Algo que también ha cambiado bastante del juego es el estilo visual. Los personajes ya no tienen el look anime genérico, sino que trae ilustraciones de Atlus (los que usa por ejemplo en Shin Megami Tensei) dándole un toque más personal al juego y dejando claro “éste es un juego de Atlus”. También la interfaz del juego en general ha tenido un lavado de cara, que lo hace bastante agradable para la vista. La precisión ha aumentado considerablemente y algunas herramientas problemáticas como la lupa ya son mucho más sencillos de usar (ya que hubo muchos problemas para el círculo de la lupa en la primera parte). Y la banda sonora tiene una calidad magistral. Por último y algo que agradecen muchos jugadores es que hay 3 niveles de dificultad: Fácil, Normal y Difícil, planteado para aquellos que les haya costado mucho la primera parte o para aquellos que la primera parte les pareció sencillo. Esto abre también a nuevas posibilidades de rejugabilidad.

Definitivamente cuando salga a España este juego, me lo pienso comprar. Un imprescindible para la DS y a ver si termina igual que como termina.

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